sábado, diciembre 14, 2013

Crystal // Diego PAMPLONA


       ¡Desperté! Todo mi cuerpo se sentía ligero, igual que un trozo de papel al ser liberado de su prisión de argollas. Limpio y liso, no arrugado, volando con fuerza a merced de las fuertes ventosas en alguna ciudad del norte. Igual que en la que me encuentro en este momento. Una ciudad fría y gris, con edificios muy parecidos a los de mi lugar de origen Isla Dragón, pero con algo que las diferencia. Su extraño color grisáceo, apagado y triste, como si las almas de las edificaciones hace mucho hubiesen huido de aquí; como si algo le faltara a este gran titán de asfalto, algo que no lo deja estar a su cien por ciento.
     Muchos pensarán que cuando empecé mi relato me encontraba en una cama. Durmiendo en algún tipo de hostal, hotel, calle, o en una banca en la estación del tren, donde puedo libremente amar la inmensidad de la ciudad y describir su estado de ánimo a la perfección. Pero no es así, desperté, sí. Pero desperté en el aire a miles de metros de altura, perdido y confundido, en un lugar que no reconocía como mío, al cual tal vez nunca podré llamar hogar.
     Al parecer no estoy muerto, ya que no me encuentro en el cielo o el infierno, y no es que crea en ese tipo de cosas pero, tampoco sé a dónde vamos después de la muerte. Estoy en el medio; con la tierra a varios metros de mis pies, donde el infierno está aún más abajo. Con el cielo a varios metros de mi cabeza, donde el cosmos está aún más arriba. Sigo flotando sin rumbo alguno, traspasando muros. Sí ya sé, como un fantasma, pero les repito, no estoy muerto.
     En este momento se me dificulta probar mi existencia, solo lo siento en mi interior, estoy en este espacio y tiempo, soy algo existente e invisible, vagando sin rumbo, sin saber qué me depara el futuro.
    Sigo avanzando un poco más bajo, casi tocando el piso. Al doblar una esquina llego hasta una calle solitaria con una larga y ancha carretera. La vegetación intenta devorar al titán de asfalto, pero la ciudad hace todo lo posible para huir, así que noto claramente como estas se separan, vegetación a la izquierda, ciudad a la derecha.
    Floto con la cabeza abajo, deprimido al punto de la tristeza. Quién no se siente así al saber que es un espectro que nadie recuerda, o tal vez, que soy el único que conoce mi existencia, intento no pensar en eso ya que con tanta soledad me volvería completamente loco, adelante sin notar nada a mi alrededor siento como traspaso algo, pero no es un objeto sin vida como una pared, ya que la imagen de mi hermana aparece de pronto en mi cabeza, siento un corazón palpitando, y una serie de pensamientos desordenados intentando tener una conexión coherente.
    Giro mi cabeza lentamente y mis ojos ven una hermosa niña, inmediatamente su angelical esencia cautiva mis sentidos, así que decido seguirla. Yo no tengo nada mejor que hacer sino flotar por un plano astral donde puedo ver a la humanidad ser lo que son, pero ellos a mí no me pueden ver ser yo.
    Al acercarme, por obvias razones ella no nota mi presencia, ni siquiera un soplo frío atraviesa su espina, solo sigue, pero yo me siento tan atraído que no puedo dejarla ir.
    Una niña de piel blanca como la más fina de las hojas de dibujo, ojos color café oscuro, algo vacíos y apagados, cabello negro como el carbón. Nunca había visto una ausencia de colores tan hermosa como la de su cabellera, tiene una bolsa de extraña apariencia en su espalda, me acerco un poco más, hasta estar tocando su hombro con mi rostro, a pesar de que camina con rapidez no suda, así que olfateo a su alrededor. Su olor corporal me deja atontado. A rocío de invierno, a mañana pura en algún pueblo fresco libre del humo de la ciudad. Me recordó mi hogar en las frías montañas, un sutil toque a vainilla me eriza la piel. El mismo olor de mi hermana Isabelle. No puedo dejar de seguir a esta chica, y ya que no sé cuándo volveré a mi estado normal, decido acompañarla por el resto de su día.
    El sol brillaba con intensidad así que creo que son alrededor de las dos de la tarde, más adelante un joven de aspecto algo desagradable y dejado por la vida la detiene, antes de que en mi cabeza pensara que la van a robar, algo en él me dio confianza. Resultó ser un familiar para ella, ya que lo abraza sin pensarlo dos veces aparentándolo con gran fuerza. La inocente chica menciona el nombre de Luca y le pregunta:
    — ¿Qué haces aquí hermano?
   Él le responde inmediatamente de que se le olvidó el dinero para el almuerzo en el comedor, le entrega el dinero. Por cierto una denominación de la que no estoy enterado, y eso que uno de mis pasatiempos favoritos es coleccionar monedas de diferentes partes del mundo. Nota mental, coleccionar una moneda de este país. Para retomar, ambos sonríen y se vuelven a abrazar. Él se marcha, pero sin antes un pequeño sermón de su hermana; ella le recuerda que hoy es su cumpleaños y que lo espera en la noche para que vayan al cine juntos,
    — Claro que sí hermanita, no me lo perdería por nada del mundo, celebraremos juntos— contesta Luca.
   Al rato se marcha, su inmenso amor me recuerda al que tenía con mi pequeña Isabella, la cual murió en manos de las aberraciones existentes en mi ciudad, los hermanos destructores del bando enemigo encargados de tomar la ciudad Isla Dragón y así buscar las codiciadas armas ancestrales.
   Caminamos unas cuadras más hasta llegar a un lote abandonado engullido por la vegetación, al igual que un monstruo dormilón comiendo a sus enemigos, devolviendo la tranquilidad a su vida sedentaria; en el centro se encuentra postrado un gran árbol de épocas pasadas, la chica se detiene de repente mirando con asombro el lugar, su cabeza tapa mi gran visión. Soy conocido en la ciudad por tener la mejor vista de todas; así pues que me muevo un poco a la derecha.
   Una espada enterrada en el ser de madera y hojas, la chica se queda mirando un rato como hipnotizada. Cómo me gustaría entrar en su mente y saber lo que piensa en este preciso momento.
   Estira su brazo lentamente como queriendo agarrar la espada, ella sonríe y su rostro se ilumina por una pequeña llama azul que sale del mango del filoso artefacto. Tengo un extraño sentimiento dentro de mí, un sentimiento que me llena de nostalgia al ver el resplandor, estoy ansioso por saber qué sucede cuando la hermosa dama agarre la misteriosa espada; de inmediato y sin aviso, el oscuro cielo se abre suavemente, muy suavemente para dar lugar a una pequeña apertura de la que un tenue rayo de luz entra y pega justamente donde nos encontramos.


     Una habitación larga donde las tinieblas abrazan cada rincón del salón. Tal es la oscuridad que fácilmente una persona se puede llegar a sentir como si estuviera en la nada, antes de la creación del universo. La puerta se abre, entra una persona, cada vez que camina por el largo salón se van encendiendo luces rojas sobre la cabeza de unas fuertes gárgolas, con miradas penetrantes y furiosas, con formas inimaginables de bestias inexistentes; los pasos de este individuo se sienten, como la pisada de un titán, resonando casi a la par con las luces que van dando forma al lugar, llega al final de la habitación, se encienden las últimas cuatro luces en lo que parece ser una cama de madera, con acabados de una especie de mineral negro, patas retorcidas con puntas de diamantes y una gárgola que supera a las demás en monstruosidad adornando la pared encima de la cabecera.
     El ambiente se siente tenso, muy pesado. Un humano normal no soportaría tal presión, en dicha cama hay un hombre cuyo rostro no se ve ya que la iluminación está de tal forma que solo es visible del cuello hacia abajo, el ser que entró a la habitación se arrodilla, es un hermoso hombre de finos rasgos que cualquiera que no mire detalladamente lo podría confundir con una mujer, su piel es blanca, su cabello largo hasta los hombros y de un color rojo carmesí como las hojas de un arce japonés, con un porte de caballero noble, pero sin la vestimenta adecuada. Sus botas son lo único que tiene de caballero, son metálicas y opacas. Casi negras, tiene un pantalón negro bombacho, y un camisón negro tipo samurái bien puesto con las mangas cortas y en hilachas, su camisa samurái es sostenida por un cinturón de tela envuelto varias veces dejando asomar al final un pedazo, tiene vendas rojas como guantes que cubre toda la mano y el antebrazo, porta en látigo en su cinto el cual se encuentra enrollado.
    — Cronos acaba de encontrar la señal de Vulcano, está en otra dimensión como lo temíamos, no me caen muy bien las otras dimensiones, no entendemos que hace Vulcano allá — dice el hombre de las botas opacas de nombre Accidia. Dando honor a su nombre con su clásica apatía, odiando todo a su alrededor y mostrando poco agrado. Lo único que desea es poder y dinero, aunque tampoco es que se la lleve muy bien con estos dos. La única forma en la que este ser lleno de odio e indomable hace caso al extraño hombre se debe a que aquél posee una de las armas ancestrales que puede controlar la mente de ciertas personas, su poder es algo misterioso ya que no se fija si es de buen corazón o malo. Simplemente controla a algunos y a otros le es imposible.
     — ¿Qué esperan? Vayan por él. ¿Entienden que Vulcano es una de las seis armas ancestrales? Y si está en otro mundo su gran energía puede desgarrar ambos universos y destruirlos, Accidia lleva a tu hermano Empathy y me traen esa espada de una vez por todas— contesta el hombre en la cama algo molesto. Accidia lo mira sin expresión alguna. Se marcha.
    Esta chica es muy persistente, han pasado veinte minutos y sigue intentando sacar la espada del árbol, pero quién la puede culpar, tan bello objeto no es para dejarlo ahí, y mucho menos que caiga en manos que quieran solo dinero y lo vendan a cualquier persona que no lo sepa apreciar.
    Hace tanta fuerza que sus libros se caen, ya que el maletín está un poco abierto, observo uno de los cuadernos en el piso y veo en él la frase “Pertenece a Crystal” Así me entero de su hermoso nombre, Crystal. El cual nunca olvidaré. Así mi esencia deje de existir en este plano.
     Tras un buen rato la chica logra sacar el misterioso sable del árbol, es una espada recta, muy parecida a la que tiene los ninjas. Ya que como todos sabemos las espadas de los ninjas son totalmente derechas sin curva, a diferencia de las de los samuráis, las cuales son muy arqueadas, pero esta que tiene Crystal es muy ancha en su hoja, es cuatro veces más robusta, el protector de la mano es de la misma anchura; pero su mango es igual que una espada normal. Parece ser muy pesada, pero Cystal la puede coger con facilidad.
      Al terminar de admirarla teme que alguien se la quite y saca de su maleta un largo manto azul aguamarina envolviéndolo en él, faltaba una parte por cubrir y Crystal lo hace con tal rapidez que el dedo se le va en la hoja, ella se asusta pero misteriosamente no se corta, la toca muchas veces haciendo presión; muy asombrada pero sin que su piel se desgarre, acomoda su nueva adquisición en su espalda y nos marchamos.
     En un bosque lleno de luz, sin vida alguna; a su alrededor hay un lago solitario con sus aguas en calma, tanta es la calma que se logra escuchar el eco de la nada y cada hoja o piedra que caiga en sus aguas es como un estruendo colosal, en unos segundos comienza un ritual inusual de ondas danzantes con más y más rapidez, debajo del agua aparecen las formas de dos hombres excepcionalmente secos, uno de ellos es el que estaba con esa persona postrada en la cama de la habitación hablando, el otro debe ser su hermano Empathy; requerido para la misión.
     Logran su aparición en este elemento líquido ya que el agua no es solo vida, es la conexión entre todos los universos, mundos y dimensiones de esta existencia llena de misterios. Caminan con prisa como si supieran hacia donde se dirigen desapareciendo entre los árboles.
     Acompaño a Crystal a unas clases para mejorar la técnica de la espada, aquí se le conoce como esgrima. Ahora entiendo el interés que tuvo desde un inicio cuando encontró el arma enterrada en el árbol, por lo que veo es muy buena con esta técnica, pero también noto que a la hora de relacionarse con los demás es muy tímida ocultándose tras su espada de madera la que usa para ensayar.
    Unos chicos se acercan a ella, son cinco en total, no puedo explicar el por qué siento la esencia de las personas y las intenciones que vienen tras de ellos. Estos chicos no traen buenas energías y al acercares me siento algo incómodo. Ellos la saludan amablemente pero con una mirada de superioridad, ella apenas puede juntar dos palabras en un intento de saludo. El chico del frente, le comenta sobre el torneo de esgrima que se aproxima la semana entrante, él sonríe y le dice que mejor se pase a la sección de mujeres, que ella no tiene nada que hacer aquí. Crystal lo mira con la cabeza abajo y logra decirle que ella quiere competir contra los hombres en el torneo, ya que quiere ser la más fuerte. Todos se echan a reír y el rubio que parece ser el líder del grupo, empuña su espada de madera, lanzando un grito de batalla.
    — ¡Vamos! Tengamos un combate aquí mismo, una niña de 15 años no me derrotará. ¡En posición!
    Crystal lo mira con miedo, muy nerviosa y temblando le responde que no deben luchar sin el permiso del instructor. El chico baja la espada, sonríe de nuevo y con un fuerte golpe le tira la espada al piso, se aleja mientras los demás le patean su espada lejos. Crystal va por ella y se sienta en una esquina sola, desviando la mirada, intentando evitar los penetrantes ojos de los demás. Levanta su mirada por un instante, pero no alcanzo a ver de lo que se trata, su rostro se llena de esperanza. Al concentrarme descubro un cartel de un torneo de esgrima, la linda Crystal desea con mucho esmero ganar ese torneo.
    Después de un breve descanso vuelve al ritmo de la práctica nuevamente y así pasan seis horas hasta que poco a poco la noche cae, ella regresa a casa entusiasmada. Llegamos al sencillo hogar. Una casa verde con techo blanco, dos ventanas con cortinas color crema, tiene un tapete en la puerta principal que dice bienvenido, Crystal abre la puerta de color caoba usando su llave dorada y entra, se quita rápidamente los zapatos y deja el maletín con la espada en su habitación escondiéndola debajo de la cama, corre entusiasmada a través del largo corredor hasta llegar al comedor de su hogar, entra con gran euforia a la sala esperando encontrar a alguien pero, no hay nada, ni siquiera un cartel que diga feliz cumpleaños o un pastel frío de fresas con bordes crujientes, su tipo de pastel favorito.
   Su rostro pasa de una desorbitante alegría a una tristeza profunda, puedo entender que siente la más infinita soledad ya que de alguna extraña manera experimento una conexión con esta chica. Se sienta en la mesa del comedor a llorar en silencio, ya son las siete de la noche y la casa se encuentra en una quietud absoluta, donde ningún objeto hace ruido alguno. Solo se escucha el mermado quejido de la pobre Crystal.
    Debería haber una fiesta y mi Crystal debería estar feliz, no sentada en el comedor en medio del silencio y la penumbra.
   Los hermanos de otra dimensión caminan por las oscuras calles de Electric City pasan por la vista de aquellos que se cruzan por su camino y se detienen para mirarlos con asombro por su extraña vestimenta y peligrosas armas a la vista. Ellos simplemente ignoran la existencia de todas estas personas, su único interés es el arma ancestral “Vulcano”. Representado en una espada y que viajó a este mundo por razones que ellos desconocen, así que para los hermanos de la destrucción estas personas son solo seres inferiores que no merecen su atención.
  Siguen avanzando sin ninguna preocupación, tras los comentarios de las personas que afirman descaradamente que ellos son actores de teatro; otros más arriesgados osan llamarlos locos, Accidia se detiene, levanta su mano con gran imponencia y mando. Su hermano se queda quieto por completo al ver esta señal, sonriendo y esperando las órdenes pertinentes.
     — ¿Qué sucede hermano? Me agrada detenerme para descansar, pero debemos encontrar a Vulcano pronto— dice Empathy con su tono de aprobación y agrado a todo como es de esperarse de él.
    — Cállate, a mí no me agrada detenernos tan bruscamente, pero recibo una señal de Cronos — responde Accidia con su apatía clásica.
      — ¿Qué? — responde Empathy levantando un poco la voz.
    — Cronos realmente es un arma ancestral digna de aplaudir, recibe la señal de las otras armas ancestrales así una de ellas esté en otra dimensión, me deja muy entusiasmado.
     — Cómo me gustaría tenerla en mi poder… — comenta Empathy emocionado con un brillo en sus ojos, casi botando babas al pensar en Cronos. — El arma ancestral de identificación, la cual sirve como rastreador de grandes energías.
   — Qué te calles, no me dejas concentrar — le reprende su hermano al haberse estresado por la palabrería de Empathy, así que él inmediatamente se tapa la boca y no dice nada más.
     — Es por aquí, vamos.
     Señala un camino que lleva hacia los suburbios de esta ahora oscura y fría ciudad, donde el viento sopla con fuerza haciendo helar hasta el más cálido de los corazones.
     Han pasado dos horas, son las nueve de la noche y el reloj no se detiene ante nada ni nadie, ni siquiera una pobre niña de la cual su único hermano olvidó su cumpleaños, no puedo soñar junto a ella ya que mi cuerpo astral no siente cansancio ni deseos por dormir. En un instante un extraño estruendo hace saltar de susto a la pobre Crystal, corre rápidamente hacía la salida de la casa y mira por la ventana. Por supuesto yo voy con ella. Una extraña máquina de metal afuera con cuatro ruedas hizo un desastre en el pequeño jardín de la casa, de ahí se baja un hombre. Al observarlo mejor se trata de Luca, el hermano de Crystal, baja muy azarado, corre a la casa y entra con rapidez. Crystal muy enojada le reclama por haber roto su promesa, pero él a duras penas le pone cuidado.
     Entra a la habitación y saca una maleta. Sale de nuevo de la casa, sin dar espera otra máquina metálica de cuatro ruedas irrumpe el lugar tirando a Luca al césped.
      — ¡Hermano!— grita ella con un terror inexplicable en su rostro.
      Me encuentro sin saber que hacer ya que en este estado soy un inútil completo.
     Se bajan tres hombres del auto, todos con sus cabezas rapadas reclamando algún tipo de dinero que les pertenece, pero Luca les dice que esto fue todo lo que logró reunir; pidiendo más tiempo para conseguir lo que falta. Los hombres muy molestos lo golpean con una furia asesina. Crystal intenta salir pero su hermano con una seña de su mano la detiene.
     La sangre brota de su boca y nariz como un grifo abierto a todo dar en algún país con mucha sed. Crystal corre hacia su habitación y debajo de la cama saca la funda, extrae la espada mientras corre de nuevo a la salida.
      ¡BAM! Un extraño y fuerte sonido retumba en mis oídos, la chica se detiene por un momento, como si la vida se le fuera entre los dedos. Apenas y tiene fuerza para dar un paso cada dos segundos, abrir la puerta y ver el trágico suceso inesperado, uno de los hombres con una extraña arma de fuego le dispara a Luca y este cae muerto inmediatamente.
      La niña con sus pasos lentos sale de la casa, empuñando la espada. Con tal fuerza que sus manos se ponen rojas y sus nudillos duros. Los hombres la ven y no hacen mayor caso, solo guardan el arma, agarran el maletín y se aproximan al auto.
     Observo con detenimiento los ojos de la niña, parece que el tiempo se ha detenido a su paso y solo domina la furia en su interior. No oye, no habla, no ve, no razona. La ira domina sus sentidos y su espacio alrededor de ella. La espada enciende una brillante llama, pero ahora no es azul como la vez anterior. Se trata de una llama roja intensa, como si un demonio luchara contra un dragón y juntos escupieran tal cantidad de lava que todo se marchitara, dejando a su paso el fuego eterno que aviva el odio.


     Antes de que me percate… Crystal corta a los tres tipos en pedazos, ante la mirada horrorizada de los vecinos y demás, los gritos no se hacen esperar, creando la tormenta perfecta en el día equivocado; intento algo atrevido en mi condición de espectro, entro en el cuerpo de la chica obligándola a huir del lugar.
     Dentro de ella veo parte de sus recuerdos, su amor por ese hermano que yace muerto en el césped, su dificultad para comunicarse con las demás personas y como carece de esa confianza, autoestima y amor por sí misma para convertirse en un ser perfecto. Entramos a un espeso bosque cerca de su casa donde nos perdemos entre la bruma, corriendo, corriendo y corriendo hasta que sus piernas y mi concentración no dan para más.
    Una mano levanta el brazo de Luca, se trata de Accidia que le mide el pulso. De nuevo la señal de Cronos invade el ambiente detectando la espada Vulcano a pocos metros, ambos hermanos aumentan la velocidad y se adentran en el bosque con rapidez.
     Salgo de la mente de Crystal que está arrodillada en el frío pasto, empieza a llorar por su hermano, suelta la espada.
    Al mismo tiempo que los hermanos de la destrucción hacen de las suyas en el planeta conocido como Tierra, el misterioso hombre postrado en la cama se para muy lentamente, se sienta en una silla y es transportado en ella por una serie de esclavos encadenados y sin lengua. Son seres que hace muchos años perdieron su humanidad y solo están en ese mundo para servir a este tirano poseedor de una de las armas ancestrales.
     Salen de la habitación y por arte de magia las flamas en las gárgolas se apagan solas y la puerta se cierra de un golpe.
    Al salir del cuarto le avisa a una serie de guardias que los hermanos han encontrado a Vulcano, que pronto la tendrán en su poder y que él se debe preparar para el ritual de aceptación de un arma ancestral, al tiempo que va caminando se le van uniendo más y más guardias que lo escoltan. Salen de estos corredores hasta un inmenso patio trasero donde a lo lejos se ve una montaña rocosa con una pequeña iluminación en el centro, el ser señala con su dedo y todos emprenden el viaje hasta allá.
    Unos pasos cada vez más fuertes en el bosque se acercan a nosotros, miro alrededor y veo unas sombras que vienen a gran velocidad, son dos hombres que se detienen de inmediato frente a nosotros. Crystal los mira desprotegida a su vez que ellos sonríen. Al detallarlos mejor me entero que son los hermanos de la destrucción, los que en algún tiempo mataron a mi pequeña hermana Isabelle.
     — Hermano, el arma ancestral Vulcano eligió a una persona de otro mundo. ¡Oh! Qué hermosa niña, me cautiva con su aroma, siento afinidad con ella, no la matemos— dice Empathy olfateando con esmero.
    — No digas tonterías, a pesar de que la odio dejaremos que nos entregue la espada y se podrá marchar — responde Accidia.
    — Pero hermano, sabes que al ser elegido por un arma ancestral no puedes obsequiarla a nadie, porque es una parte de ti, te hace un ser completo, la única forma es matarla, no quiero matarla. Me simpatiza, pero la muerte misma también me agrada, qué dilema. Quiero besar la mano de la muerte una vez más— dice Empathy con entusiasmo.
    — Yo odio su rostro, pero podemos llegar a un acuerdo— contesta Accidia.
    — Está bien… pero quiero ver a la muerte, me agrada— replica Empathy
   Accidia se acerca a la asustada niña, y yo impotente sin poder hacer algo, no la puedo ayudar en esta forma, así que me doblego ante mis impulsos, me elevo rápidamente y desaparezco.
    Crystal agarra la espada, ahora la llama azul la envuelve igual que la primera vez, una llama cálida, que da seguridad y poder. La niña muestra un rostro bañado en miedo pero dispuesta a todo, adquiriendo confianza poco a poco.
   — Mira niña, te diré esto así, esa espada es una de las seis armas ancestrales de nuestro mundo y solo elige a una persona, al parecer es a ti a quién eligió, y vino hasta aquí solo para reunirse contigo. La cuestión es esta, si la espada de nombre Vulcano se mantiene en este mundo más tiempo su tremenda energía será inestable aquí, ya que no pertenece a este lugar, debe volver a nuestro universo para que ambas dimensiones no perezcan. Y como no la puedes dejar ya, deberás venir con nosotros, o la solución más rápida es matarte y reclamar el arma — dice Accidia con frialdad.
    Él hace un intento de sonrisa, solo puede articular un horrible gesto demoniaco en su boca, que da por resultado una sonrisa muy macabra. Levanta su mano derecha, en un arroyo cerca abre otro portal, lanzando un extraño aparato parecido a una tableta digital al agua, saca su látigo del cinto. Crystal sabe que la matará de inmediato y lo intenta atacar, él esquiva el ataque con una gran velocidad.
    — Veo que tomaste tu decisión ya… ¡muere!
    — ¡Sí! Quiero ver a la muerte, somos camaradas — grita Empathy con mucho entusiasmo.
    Un puño fugaz aparece de la nada, golpeando a Accidia tan fuerte que lo manda al otro lado frente a un árbol. Es nada más y nada menos que Luca su hermano muerto, pero con sus ojos blancos.
   — No te asustes Crystal, discúlpame por coger sin permiso el cuerpo de tu hermano, pero debía ayudarte. No temas.
    — No entiendo qué está pasando, qué es todo esto— murmura Crystal muy confundida, con lágrimas en sus ojos.
    Luca la va a agarrar de la mano para sacarla de allí, pero coge la espada y esto le devuelve una serie de imágenes que lo ayudan a recuperar su memoria, al mismo tiempo una serie de imágenes en la cabeza de ella la hacen sentir con confianza. Como si ya lo conociera.
    El ser espectral se entera de que él es el Luca del otro mundo, recuerda que Crystal es la misma Isabelle solo que de esta dimensión, por eso su atracción y amor incondicional por ella. Ahora más que nunca la debe proteger. Empathy ataca de sorpresa gritando que le cae bien pero debe morir, Luca lo esquiva y de una patada hace que se desplome en el piso. Luca le dice a Crystal que confié en él que solo la quiere proteger, ella no siente ningún mal que provenga de él y acepta. Empathy se dispone a atacar pero Crystal con sus conocimientos en esgrima bloquea el ataque, le corta el pecho y la espalda, Empathy grita de dolor pero luego menciona su agrado por este, Luca lo patea mandándolo a volar hasta donde su hermano. Ambos caen.
   — Debemos volver a mi mundo, ellos tienen razón si sigues aquí con la espada ambos universos se destruirán— dice Luca.
    — Está bien, ¿pero podré volver?
    — Te prometo que encontraré la forma — le sonríe Luca.
    Intentan cruzar el portal que Accidia abrió anteriormente pero es imposible para Luca, algo lo repele. Esto se debe a que Luca de la otra dimensión al estar en el cuerpo de Luca de este mundo, crea una anomalía que hace que el vórtice rechace los cuerpos. Solo debe pasar uno al tiempo, Luca fantasma deja el cuerpo y este cae al piso de una forma contundente, Crystal no puede resistir ver el cuerpo de su hermano de esta manera, así que se arrodilla y lo levanta con ternura, acariciando su rostro y mirándolo fijamente.
     Por una extraña conexión al tocar la espada Luca fantasma ahora se puede comunicar con la chica así esté con su cuerpo espectral.
     — Creo que debo cruzar de esta forma y encontrar mi verdadero cuerpo en mi mundo, vamos— Luca le dice con insistencia.
     — No puedo dejar el cuerpo de mi hermano aquí.
     Crystal se seca las lágrimas.
    — Entraré yo primero y luego tú lo arrojarás al portal, ambos en el mismo cuerpo no podemos entrar, creo que hay una forma de devolverle el alma.
     — ¿Puedes revivirlo?— pregunta ella con esperanza en sus ojos.
    — Conozco una forma, lo intentaré, pero vamos ya, iré yo primero, te esperaré del otro lado. No tengas miedo.
    Después de decirle esto Luca fantasma entra al vórtice, Crystal levanta a su pesado hermano y con un esfuerzo sobrehumano lo lanza en el infinito portal de vivos colores. Ella se dispone a entrar cuando el látigo de Accidia agarra su cuello. Ella suelta la espada, los hermanos se acercan a gran velocidad con dureza en sus pisadas.
    — ¡Te mataré aquí mismo!
     Accidia se acerca rápidamente. Crystal toma la espada y la empuña, su brazo toma impulso.
   — Creo que si esta espada me eligió a mí no puede ser usada por nadie más así que…— la lanza con todas sus fuerzas a través del vórtice. La espada se pierde en el infinito de camino al mundo que pertenece.
  — ¡Me agrada esta chica, bastante! Acaba de arrojar la espada para que no la encontremos… — comenta Emphaty riendo a carcajadas con su inigualable buen genio.
   — Pero es inútil, de igual manera te mataremos aquí, solo es usar a Cronos para que la encuentre de nuevo, no nos tardaremos menos de un semana en poder hallarla, tu intento fue en vano.
    Al escuchar estas palabras de Accidia la chica pierde todas sus esperanzas.
    — Pero, hermano… Si la matamos eso quiere decir que la espada buscará a un nuevo elegido, y puede que si lo encuentra nuestro trabajo sea más difícil. Hasta imposible, ya sabes que hay tipos muy fuertes en nuestro mundo.
    Accidia escucha las palabras de su hermano, se queda en silencio un momento. Cambia su rostro a enojo y de repente y sin aviso cachetea a la chica.
   — ¡Demonios! No es viable que alguien más fuerte obtenga la espada, podría destruirnos. Debemos llevarla con nosotros y buscarla. Mientras pertenezca a ella ningún otro ser humano podrá hacerse con el arma ancestral Vulcano.
    Accidia termina de hablar y maldecir por su frustración, agarra a Crystal y los tres cruzan el portal.
   La vida del amado hermano de Crystal se ha esfumado, su hilo de vida ha sido cortado por las implacables Moiras. Dueñas y señoras del destino, poseedoras de la vida de cada ser vivo en la tierra, pero hay una oportunidad para devolver el alma a su cuerpo. Esa es la esperanza que Luca de la otra dimensión le sembró a Crystal en su corazón para que siga adelante en esta búsqueda que le espera.
     Los hermanos de la destrucción no obtuvieron lo que buscaban por completo, pero tienen a la elegida de Vulcano, lo cual resulta valioso y mucho más alentador que irse con las manos vacías. Ahora deberán regresar a su dimensión con esta chica para así encontrar la tan anhelada arma, cuya existencia hace parte de otras con un poder que aún desconocemos.
     Por otra parte un hombre misterioso jefe de los hermanos Accidia y Emphaty se dirige hacia una montaña con un ejército de hombres, con un fuerte plan entre manos mientras todos estos acontecimientos declaran una fuerte tormenta.
    Los hermanos junto con Crystal han entrado a un portal, pero este camino no los reunirá ni con la espada ni con ninguno de los dos Luca, ya que cada viaje envía a un sitio diferente de este nuevo mundo que está por descubrir nuestra hermosa Crystal, donde sufrirá y deberá conseguir la fuerza necesaria confiando en ella misma y así superar adversidades futuras.
   Tal vez muchos sentimos que no somos nosotros mismos, que algo nos falta, y esto hace que nos deprimamos muchas veces al ver inalcanzables nuestros sueños. Debemos confiar en nuestro ser, en nosotros para poder así vencer todos los problemas que la vida pone en frente nuestro, si logramos eso obtendremos un poder inimaginable, que nada ni nadie nos podrá arrebatar nunca.
    Confía en tus habilidades y viaja a través de todos esos universos, buscando alcanzar tu sueño. Así se deban romper el espacio y el tiempo.

            

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